juicio

Y aquí volvemos a la Comparación de la caverna de Platón… Ahora, cuando la persona está fuera de la caverna y igualmente funciona a la luz del día, nos hacemos otra pregunta:

“Bueno, si recordara su primer hogar y lo que pasó por tino allí, y sus compañeros esclavos, ¿no crees que se consideraría adecuado por el cambio y sentiría grima por ellos? De hecho lo haría. Y si hubiera habido entre ellos honores y cumplidos que se concedieran unos a otros y elogios para el hombre que más rápidamente puede discernir las sombras al ocurrir, y más capaz de recapacitar su habitual precedencia, orden y coexistencia, y así el más acertado en adivinar lo que estaba por venir, ¿piensas que sería muy inclinado a tales recompensas, y que envidiaría e imitaría a los honrados por estos cautivos…?

Platón

La respuesta tanto en la parábola como en la venidero carta, el «litigio», es: la persona que ahora está sobre la cueva comprende su condición previo y comprende cuán proporcionadamente ha mejorado. No querrá ser un prisionero ligado en la cueva oscura, ¡pero volverá a descabalgar para ayudar a sus amigos! Algunos argumentarán que es por pura compasión, y otros dirán que solo entonces puede continuar evolucionando, lo que significa: «Si quieres ocurrir a la venidero etapa, tienes que poner a alguno más en el marco donde estás». ahora. Otros dirán que aquí no hay contradicción, y la compasión no contradice la voluntad de seguir desarrollándose.

En la carta del «Discernimiento», vemos al hombre que regresa a la cueva (en forma de hechizo) y toca la trompeta que despierta a los cautivos restantes, lo que representa a la humanidad «dormida». Su regreso a la cueva podría costarle muy caro, y tiene claro que sus viejos amigos no le darán la bienvenida. Algunos pueden entenderlo, pero muchos otros tendrán miedo de sus ideas, tal como él estaba asustado y confundido cuando comenzó su alucinación fuera de la cueva. Estas personas podrían hacerle daño y hacer acusaciones falsas en su contra. Alguno que ahora está acostumbrado a la luz del sol y ya no está acostumbrado a la oscuridad será considerado discapacitado por esas personas. Y si tuviera que competir con sus compañeros de prisión en el concurso de sombras ayer de acaecer razonable los luceros a la oscuridad, se habría reído, y los presos habrían dicho que había regresado de en lo alto con los luceros rotos y que el intento de alcanzar la cima no valía la pena. De cualquier modo, la reacción de esos reclusos no cambiará. El posterior intento de esa persona de ayudar y despertar a sus amigos lo liberará a la etapa final del crecimiento de este mundo: el planisferio «El Mundo».

Se dice que para aceptar ayuda, uno tiene que hacer un alucinación espiritual y conservarse a un ocasión desde donde pueda aceptar ayuda. Si una persona está en una posición en la que no puede ser ayudada, el sonido de la trompeta no la despertará y perderá la ayuda. No se puede ayudar a una persona que no está dispuesta a ayudarse a sí misma, todos los demás medios, guías y maestros pueden ser necesarios para continuar el camino, pero primero hay que entender en el sentido pleno que necesita ayuda. Pensar en ello o hacer declaraciones no tiene sentido. Esto requiere una comprensión efectivo y, lo que es más importante, tratar de ayudarse a uno mismo.

Por lo caudillo, una persona llega a la conclusión de que poco debe cambiarse, mejorarse y mejorarse. ¡Para cambiar poco uno mismo, una persona tiene que enriquecer un precio! ¿Qué significa «enriquecer un precio»? ¡Significa renunciar a poco de uno mismo! Es inalcanzable cambiar si la persona no está dispuesta a renunciar a poco que existe. Desde el principio, cuando la persona entiende que hay escazes de ayuda y de cambio, se vuelve sublevado y no quiere enriquecer. Le dijeron que abandonara sus hábitos, su forma de pensar, su pasta. «¿Por qué debería renunciar a todo esto?» él se pregunta. ¡Soy yo! ¡Es mio! Renunciar a todo esto significa renunciar a «mí mismo». La persona quiere cambiar, sin renunciar a lo que posee actualmente, pero sin hacer un sacrificio, no logrará comprar falta más. No entiende que la demanda de dejar ir tiene que ver con renunciar a su desleal ego.

El hombre no puede darse el ostentación de perder y desperdiciar oportunidades que lo pueden aproximar a una fuente consciente. No importa cómo esté expuesto a esta fuente: un compendio, una explicación de una persona, un músico, una escuela, etc. Poco en él tiene que ‘comprobar’ y comprender que esto es efectivo. Estas probabilidades no se repiten y, si se repiten, su próxima iteración es menos poderosa y más realizable de ocurrir por suspensión. Al igual que las Tablas del Pacto, faltan muchas en comparación con las Tablas originales que se rompieron. Si se necesitara una tercera vez, quién sabe lo que se perderían y si tendrían una tercera oportunidad. Cada contacto con una fuente consciente nos pone a prueba. Para ocurrir esta prueba, debemos renunciar a nuestra parte falsa, renunciar a nuestra imagen imaginaria de cómo debemos encontrar y qué debemos encontrar. Esta prueba filtra a la mayoría de las personas y abre la puerta a la conciencia solo para unos pocos elegidos. Las personas prefieren ocurrir su tiempo en lugares que se adapten a su patrón de pensamiento. Para ellos las cosas siempre son blancas o negras: “El músico siempre sonríe y nos complace, no pide pasta porque la parentela espiritual no necesita pasta; me hace comprobar proporcionadamente y seguro.” Una fuente consciente nunca está limitada por patrones, nunca en blanco y desventurado. En la mayoría de los casos, una persona que entra en contacto con una fuente consciente obtiene exactamente lo contrario de lo que aplazamiento.

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